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La Administración digital en la era de la economía del dato

(Puedes leer también este artículo en la revista MuyComputerPro así como otros contenidos muy interesantes sobre tecnología)

La información es poder y, hoy en día, está en manos de los ciudadanos. En efecto, la revolución informática de los últimos cincuenta años y, en particular, de las últimas décadas ha supuesto un antes y un después en el acceso a la información. Cuando antaño solo unos pocos eran valedores de poder acceder a la educación, actualmente, internet pone al alcance de un clic casi cualquier fuente de información. En este mundo globalizado caracterizado por una estructura reticular se está produciendo un fenómeno de democratización de la información pasándose de la posesión del dato al acceso al servicio, como destaca Jeremy Rifkin en su obra “La era del acceso”. Este fenómeno está teniendo consecuencias directas en la economía. Yochai Benckler, en su obra la “La riqueza de las redes” también menciona cómo la economía está volcándose hacia una concepción muy diferente a la manera tradicional. Las redes y la explotación de los datos sugieren una novedosa manera de generar riqueza. Este proceso está provocando que las Administraciones se estén modernizando tanto organizativa como normativamente. La era del Big Data, el Internet de las Cosas y el desarrollo del llamado Data Science obliga al desarrollo de unas nuevas políticas públicas que se adapten al nuevo orden mundial, eminentemente tecnológico.

El presente texto se dividirá en tres bloques. El primero versará sobre el contexto global y económico en el que en engloba la nueva sociedad de la información. El segundo bloque ahondará en lo anterior detallando cuáles son algunos de los retos y oportunidades más destacables. Finalmente, el tercer bloque continuará el hilo conductor mediante la expresión de las políticas públicas en España y en la UE más representativas.

Se comienza, pues, el primer bloque, la economía de los datos.  Como se ha introducido, la globalización de marcada tendencia abierta, a pesar de tener detractores y seguidores (mundialistas) ofrece una nueva manera de organizar los datos y de conectarlos. Algunos autores, como Santiago Niño Becerra, incluso habla de una sociedad Post-global en la que ya se da por hecho la fase inicial de conectividad. Las Administraciones, en su afán de ofrecer servicios de máxima calidad han ido evolucionando desde la Burocracia, pasando por la Nueva gestión pública, hasta llegar a la Gobernanza al incorporar las TIC en un seno. Una de las corrientes más novedosas es la tendencia hacia un gobierno abierto donde los datos estén al alcance de los ciudadanos. Esto tiene dos patas fundamentales: la transparencia y, a buen seguro, la economía a través del principio de eficiencia.

La Ley 19/2013 de transparencia, acceso a la información y buen gobierno, supone una revolución en tanto que entiende que los datos son propiedad del ciudadano y no de las Administraciones. En este sentido, se desarrolla el portal de la Transparencia donde se publicita la información categorizada en tres patas: organizativa, jurídica y económica. Asimismo, se facilita el acceso a los datos el cual puede ser parcial o total sin mayor restricción que información sensible (defensa, seguridad nacional, etc.). La OTAI, oficina de Transparencia y Acceso a la Información, es la responsable del portal de transparencia. El Consejo de Buen Gobierno y Transparencia mediante su estatuto 919/2014 persigue la buena ejecución de esta norma. Otro aspecto del gobierno abierto relacionado íntimamente con la economía de los datos, es sin duda, la Reutilización de la Información del Sector Público. Ciertamente, el proyecto APORTA que desarrolla el portal datos.gob.es pone a disposición de cualquier interesado toda suerte de datos que pueden ser accedidos y explotados para un uso particular. De esta manera, se fomenta el emprendimiento y se facilita la economía de autónomos y empresas con capacidad de almacenar y minar la información mediante, por ejemplo, técnicas de DataWareHouse y Datamining.

Este marco de la economía del dato, en su de su vertiente de gobierno abierto, no está exenta de retos y oportunidades. Se comienza así el segundo bloque. La sociedad del conocimiento en la que nos hallamos ha cambiado sustancialmente la manera en que los ciudadanos se relacionan y consumen información. Según Javier Bustamante, doctor en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, el ciudadano es un prosumidor (una combinación natural entre productor y consumidor de información). Asimismo, vivimos en un entorno en el que los datos se encuentran en el estadio de la Web 2.0 de marcado acento colaboracionista. Wikis, blogs, webs personales, sindicación de contenidos, son algunos ejemplos de cómo los datos y la información se estructura en Internet. En este sentido, la siguiente evolución es la llamada Web 3.0 en la que se pretende ir hacia ontologías de la información más inteligentes. Así por ejemplo, mediante estas técnicas, es más sencillo explotar y particularizar información que pueda ser manipulada por empresas en el desarrollo de sus negocios. Ejemplos típicos son las webs de viajes, hoteles,  etc. donde la economía de las mismas se basa en la explotación y distribución de los datos mediante distintas tecnologías (cookies, etc).

Sin duda alguna, uno de los retos más importantes es que toda la sociedad pueda beneficiarse de esta economía del dato. Para ello, hay que minimizar la brecha digital mediante la alfabetización digital y la inclusión digital. Una mejor usabilidad y accesibilidad ayudarán enormemente a que todos los colectivos puedan acceder a los datos. Por otro lado, esta inmensa fuente de información alojada en Internet adolece de cierta organización y sobrecarga. Sin duda, la objeción de Babel va en esta línea poniendo de relieve la sobrecarga informativa y cognitiva. Es por ello, necesario un enorme esfuerzo en clasificar, metadatar y consensuar unos estándares para poder ofrecer la información.

Las Administraciones no son ajenas a estos retos y oportunidades y, en consecuencia, han ido desarrollando distintas políticas para aunar la sociedad del conocimiento y la tecnología. De esto tratará el tercer bloque.

Desde la Estrategia de Lisboa, pasando por las iniciativas eEurope 2002, 2005, i-2010, hasta la actual Europa 2020 han pretendido potenciar la sociedad de la información potenciando una economía sostenible mediante el buen uso de las TIC. Uno de los pilares fundamentales de Europa 2020 es la Agenda digital para Europa donde, entre sus medidas, se encuentra la economía digital. En este sentido, se ha desarrolla el Mercado único Digital y el índice DESI según el cual España se encuentra en la posición intermedia con 0,52 puntos sobre el total. Destaca en el desarrollo de los servicios públicos digitales (0,73 puntos) mientras que debe de hacer un mayor esfuerzo en la integración de la economía digital (0,34 puntos).

 

En España, las políticas públicas comenzaron con el plan Info XXi y siguieron con la comisión soto, el plan de impulso con 19 medidas, España.es (con sus vertientes Patrimonio.es, navegación.es, etc.), conecta.es y euroingenio 2010 (dividido en los ejes CENIT, CONSOLIDER y el plan AVANZA que tuvo su continuación en el plan AVANZA 2). Actualmente, la Agenda Digital para España destaca su preocupación por la economía digital y el buen uso de las TIC para explotar la información y los datos.

Las políticas públicas tienen su reflejo normativo en varias leyes de impulso al emprendimiento tales como la ley 11/2013 de estímulo al emprendimiento, la ley 14/2013 del emprendimiento y su internacionalización. En ella se promueven diferentes acciones para el impulso del emprendedor que, a buen seguro, podrá dinamizar su economía mediante el uso de las TIC en la explotación de los datos.

La Administración también está haciendo un esfuerzo en este marco de gobernanza digital desarrollando la Estrategia TIC mediante la transformación digital. El Real Decreto 806/2014 que desarrolla los principios y órganos de gobernanza digital apoyan los 14 servicios compartidos. Entre ellos se encuentra el desarrollo de la nube híbrida, un claro ejemplo del principio de eficiencia en el tratamiento del dato. La ley 39/2015 del procedimiento administrativo y la ley 40 /2015 del régimen jurídico del Sector Público conforman el marco normativo esencial en los que los principios de economía, eficiencia, transparencia y acceso a los datos son fuente de inspiración para todo el articulado.

En conclusión, Vivimos en una sociedad del conocimiento marcado por una nueva corriente de la economía del dato. Esta se nutre de los nuevos principios de accesibilidad y transparencia que están inmersos en las todas las políticas tanto europeas como españolas. Se ha detallado en el primer bloque los aspectos contextuales de la globalización y su reflejo en el gobierno abierto mediante la transparencia y la reutilización de datos del sector público. En el segundo bloque se ha continuado con los retos y oportunidades más relevantes que se encuadran en una sociedad con marcados desafíos relacionados con la brecha digital. Ciertamente, nuevos hábitos de relación y consumo se están produciendo en el entorno de la web 2.0 y 3.0 donde las empresas están desarrollando sus economías mediante el acceso, manipulación y explotación de los datos. Finalmente, el tercer bloque ha seguido el hilo conductor del texto desarrollando las políticas más significativas tanto a nivel europeo como nacional destacando la posición de España en el índice DESI así como encuadrando algunas de las normas más relevantes de las Administraciones en todo este marco global, social y económico.

 

 

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La Administración desde dentro: retos digitales hasta 2020

En la revista especializada MuyComputerPro han tenido a bien publicar un artículo donde se habla de la transformación digital que está sufriendo la Administración y, en particular, el acceso electrónico. Os invito a leerlo y compartirlo!

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La Administración desde dentro: retos digitales hasta 2020

 

 

 

Presentación del libro “El bazar americano”

El próximo jueves 12 de mayo, tendrá lugar la presentación del interesante libro “El bazar americano en las exposiciones universales” de José Miguel Marinas,  Catedrático de Filosofía Política y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, y Cristina Santamarina.

Presentarán el libro

• PILAR PIÑÓN (Directora del International Institute)

• CARLOS THIEBAUT (Catedrático Filosofía, Universidad Universidad CARLOS III)

• LUIS ENRIQUE ALONSO (Catedrático Sociología, Universidad Autónoma Madrid)

Jueves 12 de mayo de 2016, 19 hs.

International Institute, C/ Miguel Ángel 8

28010 MADRID

 

Resumen del libro

Este libro ofrece una lectura articuladora de algunos de los períodos que conforman la cultura del consumo hasta los comienzos de la actual, mostrando los nexos que dan cuenta de cómo, desde la Revolución Industrial hasta nuestros días, pervive una lógica sistémica con capacidad para contener y dar razón de todas las transformaciones sorprendentes y variadísimas sufridas en su mismo seno, teniendo como puntos de anclaje algunas de las exposiciones universales que fueron, sin ninguna duda, los grandes escaparates en los que se anunciaban los cambios inmediatos y mediatos de la industria, pero también de las sociedades, de la conformación de las identidades de los sujetos, del sentido de los procesos históricos, es decir, de la sociedad de consumo en sus distintas etapas de desarrollo.

Iglesia y Democracia. Ventajas e inconvenientes

La religión cristiana democratiza

La religión ha tenido y tiene un peso específico en su relación con la política y sus consecuencias democráticas. En particular, el cristianismo ha jugado un papel destacado desde sus orígenes aportando una idea de equidad: todos los hombres son iguales ante Dios. Este mensaje democratizador es decisivo en las sociedades clásicas que bebían de la tradición platónica y aristotélica en donde se defendía sin fisuras —sobre todo en el caso del Aristóteles— distinciones vitales tales como la ciudadanía, la esclavitud… En este sentido, San Pablo en la “Epístola a los Gálatas” 3:28, escribe que “ya no hay […] esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”[1]. Con la conversión del emperador Constantino, el cristianismo se posicionó de manera respetuosa con el poder político bajo la premisa de que este provenía del poder divino. Esta legitimidad exigía obediencia (como el mismo Pablo sostuvo en la “Epístola a los Romanos”).

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Iglesia y democracia. Visión de San Agustín y Tomás de Aquino

Unos siglos más tarde, San Agustín se volvía a interrogar por la pregunta que se habían planteado Platón y Aristóteles en las obras “La República” y “La Política”, respectivamente: ¿cómo es un estado ideal? El de Hipona responde que este debe regirse bajo una verdadera justicia: la divina[2]. ¿Es necesario un estado? Para San Agustín, así es, pero no debido a la naturaleza egoísta del hombre —como defendería años más tarde Hobbes— sino debido al pecado original. La consecuencia es la necesidad de un estado que corrija el desvío del hombre y que aplique el correspondiente castigo.

Razón distinta daría santo Tomás de Aquino a la anterior pregunta aunque fuera también positiva: hace falta, efectivamente un estado pero porque —como defendía Aristóteles— el hombre es un animal social y tiende, de suyo, a organizarse. La influencia aristotélica hacia la naturaleza es de tal fuerza que le hace distinguir a Tomás de Aquino dos tipos de leyes: las humanas y las naturales en las que se inspiran las primeras —con el propósito de mejorar la conservación de la vida—. El corte cristiano se muestra patente ante la pregunta de la obediencia a la ley: se debe desobedecer toda ley humana en contra de Dios. En cambio si no incurre en lo anterior pero es injusta, recomienda —por razón de evitar escándalos o desórdenes[3]— su cumplimiento si bien entiende que no es exigible para quien, en justa conciencia, así lo considere. Ante la pregunta de cuál sería la mejor forma de gobierno, en su obra “Summa Theologica”, Tomás de Aquino defiende una combinación de las formas que Aristóteles explicaba en su “Política”. Petrucciani (2008) lo sintetiza de la siguiente manera:

El poder del gobierno debe poseerlo una autoridad única (monarquía); esta debe estar flanqueada por un amplio cuerpo de ciudadanos calificados (como en la aristocracia); además, de conformidad con el principio democrático, estos gobernantes, dotados de cualidades que los hacen idóneos, deben ser elegidos en el ámbito del pueblo y por el pueblo mismo. No obstante, el pensamiento de Tomás presenta un sesgo distinto en De Regno (conocida también como De regimine principum), obra enviada al monarca de Chipre. Aquí sostiene Tomás que el gobierno de uno es preferible al gobierno de muchos, y aduce numerosas razones al respecto.

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¿Cómo maridar el poder político y el religioso?

La influencia religiosa de los anteriores autores no se ocultaba en los matices de subordinación que procuraban otorgar, en justa conciencia, por respeto a una dimensión más elevada a la que el poder político terrenal debía supeditarse. Esto comenzó a diluirse a partir de Dante que, en su obra “Monarchia”, con sumo respeto no dudó en plantear otro escenario: el poder secular no debe subordinarse el divino. En este sentido, Guillermo de Ockham también horada el poder divino al poner en entredicho la plenitud papal sobre “las cosas temporales y defiende la emancipación de los cristianos respecto de las pretensiones del pontífice de dictar ley también en el ámbito político, que ocasionarían la peor de las tiranías” (Petrucciani, 2008). Una última pincelada en este bosquejo es la ruptura que Martin Lutero provocó en el primer tercio del siglo XVI al sostener el principio del “libre examen” según el cual, todo cristiano está capacitado para interpretar los textos sagrados. Esto socavaba la necesidad de los sacerdotes como intermediarios entre Dios y los hombres. Para llevar a cabo esta empresa, Lutero necesitó de un gran apoyo de los príncipes en su lucha contra Roma, como símbolo religioso europeo. Esto no fue gratuito ya que, a su vez, tuvo que defender la autoridad pública con toda la fuerza necesaria para aplacar las eventuales desobediencias civiles.

[1] Gálatas 3:28

[2] Ciudad de Dios, XIX.

[3] Petrucciani (2008)

 

Bibliografía y webgrafía

 

  • PETRUCCIANI, Stefano (2008). Modelos de filosofía política. Ed. Amorrortu.
  • WEBER, Max (2007). La política como profesión. Biblioteca nueva.
  • SAN AGUSTÍN (1994), Ciudad de Dios. Ed. Porrua. Madrid.

Internet y democracia: somos invisibles por la naturaleza de la red digital

Internet y democracia. ¿Qué aspecto tiene Internet?

Quizás la naturaleza de Internet no sea tan democrática como parece. Los primeros estudios teóricos (mediados del siglo XX) reflejaron que las redes crecían de manera aleatoria conectándose unos nodos con otros de manera equiprobable. Desde 1999, sabemos que esto no es así. Los nodos se conectan de manera caprichosa siguiendo una serie de criterios: les gusta los nodos bien conectados, de calidad, con afininidad temática… La consecuencia es que la red crece asimétricamente siguiendo la clásica regla: “los ricos se hacen más ricos”. En definitiva, un blog recién nacido puede vivir en la más absoluta oscuridad: apenas nadie lo leerá y será desterrado por parte de los motores de búsqueda que buscarán resultados de las páginas jugosas (Amazon, Yahoo…). Nos preguntamos: ¿hasta qué punto es así? ¿Internet es estructuralmente anti democrática? Algunos autores sostienen que sí. En este artículo profundaremos sobre estas cuestiones!

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Internet y Democracia. Topologías de Internet

Al estudiar con mayor rigor la estructura de la Internet, encontramos un problema epistemológico debido a la invisibilidad intrínseca a la naturaleza topológica de la Red. Esto se traduce en que algunas iniciativas positivas, como por ejemplo, una cultura más participativa, una mayor libertad para crear… pueden quedar relegadas a la nada: si no soy visible, ¿de qué sirve poder publicar en el desierto? Una primera cuestión que podemos preguntarnos es ¿qué aspecto tiene Internet?, ¿cambiará radicalmente los próximos años? Estas preguntas exigen un análisis por las distintas topologías de red. Desde mediados del siglo XX se han distinguido dos familias de topologías: a) basadas en redes aleatorias y b) basadas en leyes de potencias. En cuanto a las redes aleatorias, uno de los primeros modelos (1959) que dieron respuesta fue el desarrollado por los matemáticos Paul Erdős y Alfréd Rényi. Estudiaron la generación de grafos aleatorios. Estos se basan esencialmente en el siguiente criterio: si tenemos tres nodos (n1, n2 y n3) inconexos en una primera situación, la probabilidad de que n1 se conecte con n2 es la misma a que se conecte a n3. En general, existe una independencia estadística para que dos nodos se conecten entre sí (no existe ninguna conexión preferencial). Este modelo se quedó muy lejos de representar la realidad toda vez que las redes de comunicaciones empezaron a desarrollarse con verdadera expansión hacia la última década del siglo pasado. Así fue el modelo de Waxman (1988) procura investigar en particular sobre la red Internet y la manera en que se transmiten los datos en ella. Para ello introduce el concepto de ubicación geográfica. En todo caso, tanto este modelo como los siguientes llamados jerárquicos si bien no son puramente aleatorios se suelen englobar en la primera familia ya que, en palabras de ALVAREZ-HAMELIN (2006), “Todos estos modelos son similares a una superposición de grafos aleatorios y responden a la característica básica de tener una distribución de grados con bajo coeficiente de varianza”[1]. Lo realmente interesante vino unos años más tarde de la mano de Faloutsos et al. (1999) que, tras un estudio de trece meses (noviembre de 1997 a diciembre de 1998), observaron que la ley de potencias explicaba mucho mejor la realidad de los datos en Internet en un 96%. De hecho, encontraron no una sino tres leyes de potencias (que se mantuvieron para tres instancias de internet que tomaron en su estudio e, incluso en alguna de ellas, con un mayor porcentaje de precisión).

 

Distribución (aleatoria) de campana Vs Distribución de ley de potencias

A partir de aquí, surgieron diferentes modelos de leyes de potencia. El primero fue el propuesto por Barabási y Albert (1999) introduciendo el concepto de “conexión preferencial”[2]. Por tanto, se consolidó que la distribución de las conectividades apuntan a que los nodos no se conectan siguiendo una distribución normal sino una ley de potencias. Yochai Benkler (2006), apunta defiende esta idea de donde tomamos prestado el siguiente gráfico: Si tomáramos los parámetros “número de sitios web” y “número de conexiones que apuntan al sitio web” los gráficos de una u otra distribución serían, aproximadamente:

 

topologia internet

Ilustración tomada en préstamo de BENKLER, Yochai, (2006), The Wealth of Nations: How Social Production Transforms Markets and Freedom”. Yale University Press

 

 

La explicación sería la siguiente. En la distribución normal, un pequeño número de sitios web tendrían pocos o muchos enlaces mientras que un número moderado de sitios tendrían una cantidad intermedia de enlaces. Según una distribución de ley de potencias, habría un pequeño número de sitios web que tuvieran un gran número de enlaces mientras que un gran número de sitios apenas tendrían enlaces. ¿Qué distribución es la que se adapta mejor a Internet? En 1999, hubo dos publicaciones en las revistas Nature y Science que apuntaron que la ley de potencias es la que mejor responde a la realidad. De un lado, el artículo mencionado de Barabasi y Reka Albert donde desarrollaban la conexión preferencial: un nodo se conecta a otro no al azar sino siguiendo algún criterio con el que priorizaba sus conexiones: uno de los más importantes era el “grado de conectividad” (cuán bien conectado estaba el nuevo nodo). De esta manera, un nodo prefiere enlazar con un nodo “bien conectado”. Por otro lado, el artículo de Lada Adamic y Bernardo Huberman aportaron, sobre la base de la distribución de la ley de potencias, que la tasa de crecimiento era exponencial y distinta en cada red.

El propio Barabasi pone otro ejemplo muy ilustrativo en su libro “Linked” sobre una distribución aleatoria frente a una de ley de potencias. Compara la red de carreteras y el mapa de aeropuertos de Estados Unidos. En el primer caso, casi todas las grandes ciudades están conectadas, más o menos porel mismo número de autopistas —una cantidad pequeña, por cierto—. En el segundo, se produce un fenómeno en el que grandes aeropuerto concetran un buen número de vuelos: el famoso “hacemos escala en Nueva York”. La siguiente figura ilustra lo anterior:

 

topología

Tomado de BARABASI, Albert-laszlo (2002). Linked: the new science of networks. Ed. Perseus books.

 

¿Qué consecuencias tiene esto para la democracia? La supuesta mayor participación que las tecnologías ponen a disposición de los ciudadanos se diluye al no hacerse eco debido a la ley de potencias. Participas, sí, pero apenas se es oído. El propio Barabasi (2002) si bien comienza asumiendo que la web es una herramienta para la libertad y la democracia, da un giro basándose en sus resultados topológicos:

El resultado más intrigante de nuestro proyecto de mapeo Web fue la ausencia completa de democracia, justicia y valores igualitarios en la Web. Nos dimos cuenta de que la topología de la Web nos impide ver más allá de un mero puñado de documentos de entre los miles de millones disponibles.

 

Internet y democracia. Participación en Internet

En efecto, la clave de la participación en Internet (por ejemplo, publicar un artículo en un blog personal) no reside en poder publicar sino en ser visible. La publicación cierto es que se ha simplificado enormemente. Hasta hace unos pocos años, era necesario tener unos conocimientos tecnológicos medios o superiores para manejarse en el mundo de los dominios web, hosting o housing, lenguaje HTML, etc. para poder escribir el código de una página web y poder publicarla. La alternativa era pertenecer a un grupo que ya publicara (por ejemplo, una revista o un medio de comunicación) y colaborar como editor o articulista. En esta segunda opción se perdía justamente el efecto democratizador en tanto que no se potenciaba el empoderamiento del individuo sin tener que depender de medios masivos tradicionales o reconvertidos al mundo digital. Actualmente, con unos conocimientos mínimos técnicos combinados con buen ánimo para emprender, no resulta especialmente complejo poder publicar tus artículos en tu propio blog. Por tanto, estamos en disposición de asumir con garantías que la publicación, en términos generales, no supone un problema.

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¿Cuál es el elemento crítico? La visibilidad. Para Barabasi (2002), la “medida de la visibilidad” es el número de enlaces que apuntan a tu página web. El número de enlaces en un sitio web suele ser entre cinco y siete —apunta en el capítulo quinto del mismo libro— cada uno a apuntando a páginas diferentes de entre las miles de millones que nutren la telaraña digital mundial. Por tanto, concluye Barabasi, la probabilidad de que seas referenciado es infinitesimal. En un estudio que realiza sobre la los dominios de la universidad de Notre Dame, Barabasi encuentra que el 82 % de las páginas web (270.000 de entre 350.000) reciben tres o menos enlaces de entrada (es decir, páginas externas que referencian sus webs). En cambio, unas pocas de ellas (42 entre 350.000) son referenciadas más de mil veces. Barabasi amplía el espectro de estudio a 3 millones de webs y los resultados son parecidos: en torno al 90 % de ellas son referenciadas menos de diez veces mientras que unas pocas (tres páginas) son referenciadas más de un millón de veces. Estos ejemplos refuerzan la tesis de que la distribución de la web sigue la ley de potencias y, por tanto, existen un nodos matriz ultra visibles (Facebook, Twitter, Youtube, Amazon, eBay, Google, Yahoo…) que absorben los nodos como si de una fuerza gravitatoria electrónica se tratara. El resto de nodos, o están enlazados con ellos o pierden gran visibilidad ya que los propios motores de búsquedas dan más relevancia a dichos nodos que concentran buena parte de las referencias web. Barabasi denomina a estos nodos hubs (concentradores) y concluye, en contra de la democracia electrónica que “estos hubs son el mejor argumento en contra de la visión utópica de un ciberespacio igualitario”. Esto podría ser de otra manera si la distribución siguiera el modelo Erdös-Rényi según el cual se explica la generación de grafos de manera aleatoria. Se ha constatado (por ejemplo, gracias, entre otros, a los estudios mencionados más arriba) que las redes tanto sociales como virtuales no siguen tal modelo y ha quedado rezagado a un modelo teórico.

¿Qué influye en la conexión de los nodos de Internet?

Como crítica a Barabasi hay que señalar que, si bien el número de enlaces referenciados es un criterio muy importante, no es el único reseñable a la hora de aumentar la visibilidad. Algunos de los que no tiene en consideración son: a) la calidad del enlazador. No es lo mismo que te referencie el ministerio de Presidencia que un individuo anónimo. Los motores de búsqueda tienen muy en cuenta la relevancia de las webs. Los dominios institucionales tienen un peso mayor de tal manera que si, por ejemplo, una universidad enlaza a tu blog, tu posicionamiento en la lista de resultados va a ser sustancialmente mejor; b) La calidad del propio contenido publicado también se tiene en cuenta por los motores de búsqueda. Aquí entran en juego todas las técnicas SEO/SEM para escalar posiciones mediante usos inteligentes de palabras clave, redundancias controladas de contenidos, homogeneidad de distintas partes de la estructura de una páginas web…; c) el dinero. Una manera rápida de ser visible es pagar para te vean. Todos los motores de búsqueda dejan un espacio privilegiado para que el anunciante sea francamente visible en una lista de resultados. A veces, se mimetiza tanto que es casi imposible distinguir en una pasada veloz un resultado real de uno pagado.

Conclusión. ¿Internet es (anti) democrática?

Yochai Benker coincidice con Barabasi en la reticencia democrática de Internet. Así en el capítulo 7 de la “La riqueza de las redes” reza lo siguiente:

La implicación que para la democracia que viene inmediatamente a la mente es deprimente. Por más que, como señaló de forma entusiasta el Tribunal Supremo, en Internet todos puedan ser planfletistas o tener su propia tribuna, en realidad la Red no permite que los individuos se hagan oír de una forma sustancialmente más eficaz que la de improvisar un estrado de una plaza pública. Muchos sitios web y blogs simplemente pasarán desapercibidos y no contribuirán así a construir una comunidad política más comprometida.

 

Quizás sea algo exagerado tales afirmaciones. Sin embargo, no deja de ser muy sugerente cómo la propia naturaleza de Internet pueda crecer con esta asimetría (basada en una ley de potencias) que, sin duda, suaviza las bondades participativas en la Red. ¿Por cuánto tiempo será así?

[1] Excede del presente trabajo el detalle matemático de las distintas topologías. Para mayor detalle, ver Bibliografía y webgrafía.

[2] Tomando este como base, en los siguientes años fueron mejorando y generalizando distintos modelos (optimización multicriterio, competencia y adaptación…). Más información en Bibliografía y webgrafía: ALVAREZ-HAMELIN (2006).

 

Bibliografía y webgrafía

  • BENKLER, Yochai, (2006), The Wealth of Nations: How Social Production Transforms Markets and Freedom”. Yale University Press
  • /informe_anual_del_sector_de_los_contenidos_digitales_edicion_2015.pdf
  • BARABASI Albert-Laszio, ALBERT Reka, (1999). Emergence of Scaling in Random Networks, Science, 286, p. 509.
  • HUBERMAN Bernardo, ADAMIC Lada (1999). Growth Dynamics of the World Wide Web. Nature, 401, p. 131.
  • BARABASI, Albert-laszlo (2002). Linked: the new science of networks. Ed. Perseus books.
  • ALVAREZ-HAMELIN, José Ignacio (2006). Taxonomía de los modelos de topología de internet. Recuperado de: http://www.cimec.org.ar/ojs/index.php/mc/article/view/636/604
  • ERDÖS, P. y RÉNYI, A. (1959). On random graphs I. Math. (Debrecen), 6:290–297.
  • FALOUTSOS, M., P. FALOUTSOS, y C. FALOUTSOS (1999). On power-law relationship of the Internet topology. Commun. Rev., 29:251–263.

Presente y futuro de la universidad digital

¿Qué es la universidad digital?

logo_uned

Es bien conocida la aparición de varias universidades a que, apoyándose en las tecnologías, se han podido nutrir de alumnos a distancia. Una de las pioneras en este sentido fue la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) creándose en la década de los años 70. Con la emergencia y consolidación de las redes tecnológicas, otras universidades han surgido también en el mundo académico español adapatadas total o parcialmente.

 

Ejemplos de universidades digitales

Un extracto de algunas de ellas podemos encontrarla en la página de altillo:

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA)
Universitat de Barcelona Virtual (IL3)
Universidad Virtual de Salamanca (USAL)
Universidad de Sevilla (US)

Centro de Enseñanza Virtual de la Universidad de Granada (CEVUG)
Universidad Carlos III de Madrid
Instituto Universitario de Posgrado (IUP)
Universidad de Cádiz (UCA)
Universidad de Cantabria (UNICAN)
Universidad de La Rioja (UNIRIOJA)
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC)
Universitat Pompeu Fabra (UPF)
Universitat de Valencia (UV)
Universidad de Zaragoza (UNIZAR)
Universidad Rey Juan Carlos (URJC)
Universitat Jaume I (UJI)

¿Hacia dónde se dirige la universidad digital?

El profesor J. Francisco Álvarez, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UNED, ha coordinado el trabajo Gobierno electrónico y gobernanza en el Sistema Universitario Español, con el equipo de investigacion formado por:

Luis Álvarez Álvarez (ULPGC)
Eduardo Bustos Guadaño (UNED)
Miranda del Corral de Felipe (UNED)
Daniel Domínguez Figaredo (UNED)
Roberto Feltrero Oreja (UNED)
Inés Gil Jaurena (UNED)
María Jiménez Buedo (UNED)
David Teira Serrano (UNED)
Luis Vega Reñón (UNED)
Jesús Zamora Bonilla (UNED)

En dicho trabajo, se alcanzan algunas conclusiones sumamente interesantes, entre las que se encuentran:

  • Si no se ofrecen nuevos servicios, posibilitados por las “nuevas” tecnologías,
    posiblemente no se podrán ofrecer ni siquiera los tradicionales de manera
    más efectiva.
  • Las dificultades para un buen funcionamiento de la administración
    electrónica no se reducen a un problema de ineficiencia tecnológica, en la
    mayor parte de los casos reflejan una inadecuada comprensión de la
    transformación del marco sociotécnico y su incidencia en la conformación de
    las relaciones ciudadanos-administración.
  • La generalización y expansión del uso de las TICs, en prácticamente todos
    los procesos vinculados a los fines y objetivos de la universidad, plantea
    problemas muy serios de gobernanza del sistema.
  • El desarrollo de formas de gobierno abierto, en la línea del proyecto
    MyUniversity, que hoy permiten fácilmente las tecnologías disponibles
    constituyen una oportunidad excelente para avanzar en el gobierno
    universitario con las TI.
  • La expansión de formas participativas, abiertas y sociales, en línea con las
    propuestas de gobierno 2.0, son una condición para la gobernanza de las
    universidades en la era digital.
  • La atención a las e-compentencias, expresión de las necesidades formativas,
    educativas, culturales y conductuales de una sociedad emergente, se
    convierten en una tarea decisiva para poder construir la universidad digital.
  • Desarrollar formas de incorporación de gobierno abierto y participativo,
    disponibilidad en abierto de toda la documentación, sesiones, reuniones de los órganos de la universidad, sería una tarea a impulsar desde los equipos de gobierno.
  • El reconocimiento de las actividades online como formas de acción normal y
    cotidiana ayudarían, incluso más que el exclusivo voto electrónico, a la
    conversión necesaria de la universidad digital.
  • La actual transformación de las TI en auténticos suministros y servicios
    (commodities) que están disponibles para realizar las actividades que sean
    precisas, exige romper con el modelo de sostener unos completos servicios
    TIC internos a cada universidad. Construir un campus físico no significa que
    las universidades deban confiar para esa tarea en sus escuelas de
    arquitectura o de ingeniería. La construcción del campus de la universidad
    digital no tiene que apoyarse exclusivamente en los propios equipos TI de
    las universidades.

 

¿Universidad digital abierta?

El profesor Álvarez sostiene que el paradigma de universidad tradicional, aunque modernizada tecnológicamente, está obsoleto. La producción social del conocimiento tiene que ser más abierto y los esfuerzos deben dirigirse a la gestión de capital intelectual y no tanto en la gestión de infraestructuras tecnológicas propias. Desarrolla esta y otras ideas en el sugerente vídeo “Francisco Álvarez(UNED):OpenData y Google académico como índice reputación“.

 

Fuentes:

Álvarez, J.F.; Álvarez, L.; Domínguez, D. y Kiczkowski, A. (2011). Gobierno electrónico y gobernanza en el Sistema Universitario Español. Madrid, Ministerio de Educación de España (Informe final, Programa de Estudios y Análisis, EA-2010-0147).

 

 

 

Internet, democracia y desarrollo humano

¿Democracia es sinónimo de bienestar?

En absoluto. En India, la democracia más grande del mundo, el 80% de la población —una cantidad de personas ligeramente superior a la población conjunta de EEUU y la UE expandida— vive con menos de dos dólares al día, el analfabetismo entre los adultos es del 39% y el 47% de los niños de menos de cinco años está por debajo del peso que le corresponde. En Sudáfrica, la democracia más rica de África, un niño al nacer tiene un 45% de probabilidades de morir antes de cumplir cuarenta años. Y estos dos países no son ni mucho menos los que peor están.

 

¿Cómo afectará al desarrollo humano Internet y la producción de información social no mercantil? muy poco. Las hambrunas, las enfermedades y las estratificaciones profundamente arraigadas en función de la raza, la etnia o la clase no se resolverán mediante un sistema de producción de información no privativo.

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El Desarrollo Humano. Informe 2014

El primer Informe sobre Desarrollo Humano data de 1990 y surgió como una iniciativa para medir una amplia gama de factores que hacen que la existencia sea vivible y, en última instancia, atractiva. Este informe se desarrolló en contraposición a los indicadores centrados en los resultados económicos, como el Producto Interior Bruto (PIB), o en el simple crecimiento económico, con el fin de proporcionar una idea más precisa de los aspectos económicos y sociales que hacen que una nación sea más o menos vivible. Junto a ello, el informe permite un enfoque más rico de la mejora de las condiciones de vida en todo el mundo. Como señalaba Sen, la gente de China, Kerala (India) y Sri Lanka llevan vidas más largas y saludables que la de países con una renta per cápita superior, como Brasil o Sudáfrica. El Informe sobre Desarrollo Humano mide una amplia gama de resultados y características de la vida, y el principal índice compuesto que elabora es el Índice de Desarrollo Humano (IDH). El IDH trata de reflejar la capacidad de la gente de llevar vidas largas y saludables, así como de acceder a los conocimientos y recursos materiales suficientes para procurarse un nivel de vida decente. Esta tarea la efectúa combinando tres parámetros fundamentales:

 

 

Informe sobre Desarrollo Humano 2014. Vulnerabilidad y resiliencia.

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El PNUD, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo que abarca 177 países y territorios, nos invita a reflexionar sobre una realidad: las crisis (económicas, sociales…) están y seguirán. Es cierto que los datos arrojan una mejora en los indicadores en el desarrollo humano. Sin embargo, el informe 2014: “Sostener el Progreso Humano: reducir vulnerabilidades y construir resiliencia” indica que:

[…] se argumenta a favor de la necesidad de mejorar de manera sostenible las capacidades de los individuos y las sociedades con el fin de reducir estas vulnerabilidades persistentes, muchas de ellas estructurales y ligadas al ciclo de vida. El progreso debe centrarse en el fomento de la resiliencia del desarrollo humano. Aunque existe un amplio debate acerca del significado de resiliencia, nuestro énfasis se centra en la resiliencia humana, que busca garantizar la solidez de las opciones, actuales y futuras, de las personas y su capacidad para lidiar y adaptarse a acontecimientos adversos.

 

La esperanza radica en que estas “fatalidades no son inevitables”. De ahí la importancia en escrutar estas dos ideas: reducir las vulnerabilidades y reforzar la resiliencia. Según el informe “el concepto de vulnerabilidad se utiliza para describir la exposición al riesgo y la gestión del mismo, incluidos el asegurarse contra un acontecimiento adverso y la diversificación de los activos e ingresos”. Finalmente determinan que vulnerabilidad sería la “posibilidad de deterioro de las capacidades y opciones de las personas”.

 

Más resiliencia

 

Habida cuenta de que en el mundo van a continuar las crisis, además de una menor exposición a las mismas (vulnerabilidad) es necesario trabajar por aumentar nuestra resistencia. De esta manera hay que reforzar sistemas que garanticen los derechos y la libertad de las personas.

El propio informe destaca:

El bienestar de las personas se ve influenciado en gran medida por las libertades con las que cuentan y por su capacidad de hacer frente a los acontecimientos adversos, ya sean de origen natural o humano, así como de recuperarse de ellos. La construcción de resiliencia subyace a cualquiera de los enfoques relativos a la seguridad y sostenibilidad del desarrollo humano. En esencia, la resiliencia consiste en garantizar que el Estado, la comunidad y las instituciones mundiales trabajen para empoderar y proteger a las personas. El desarrollo humano implica eliminar las barreras que impiden que las personas tengan libertad a la hora de actuar. Consiste en permitir que los grupos desfavorecidos y excluidos ejerzan sus derechos, expresen sus preocupaciones abiertamente, que se les escuche y que pasen a ser agentes activos que puedan definir su propio destino. Se trata de tener la libertar de vivir la vida que uno considera valiosa y de enfrentar sus circunstancias de manera adecuada.

 

Desarrollo humano y tecnología

 

En los últimos quince años no ha habido un informe que maridara la tecnología con el desarrollo. Tenemos que rescatar el Informe “Desarrollo Humano 2001. Poner el adelanto tecnológico al servicio del desarrollo humano”. En él se analiza la explosión de las TIC y la mundialización que a la sazón ya se asumía como un factor consolidado. Las redes estaban plenamente implantadas y con una conectividad realmente funcional.

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¿Cómo puede ayudar la tecnología al desarrollo humano?

 

El propio informe destaca la importancia de las TIC en la inclusión y alfabetización de los pueblos. Pone el ejemplo de la India:

[…]En la India, por ejemplo, hay dos aspectos del desarrollo encaminado a controlar la tecnología de la información. Uno es el comienzo de la conectividad de Internet en aldeas rurales aisladas, permitiendo tener acceso a compartir información esencial sobre meteorología, salud y cultivos. Pero el segundo es la formación de agrupaciones económicas regionales basadas en la tecnología de la información a medida que la demanda de personal especializado de empresas nuevas y exitosas impulsa la apertura de nuevas universidades y la rápida expansión de un extenso sector secundario de servicios. En otras palabras, la tecnología misma ha pasado a ser una fuente de crecimiento económico. Si bien es innegable que muchas de las maravillas de la alta tecnología que asombran al Norte rico son inapropiadas para el Sur pobre, no es menos cierto que la investigación del desarrollo acerca de los problemas concretos de los pobres –desde la lucha contra las enfermedades hasta la educación a distancia– han demostrado una y otra vez la forma en que la tecnología puede ser no sólo una recompensa del desarrollo exitoso, sino además un instrumento fundamental para lograrlo.

 

Sin embargo, lo anterior no está exento de riesgos inherentes a la trepidante velocidad con la que cambian las tecnologías. Efectivamente, los pueblos menos favorecidos tienen más probabilidades de descolgarse de este mundo interconectado. Otro factor de riesgo es la diversidad de países y territorios. Esto dificulta poder tomar una política común ya que “cada pueblo debe desarrollar su propia estrategia” de acuerdo a su especificidad.

 

El Desarrollo Humano. Informe 2015

Está previsto que el informe se publique el 14 de diciembre de 2015

 

Bibliografía y webgrafía

Causas de la producción social

¿Por qué la gente produce información social? ¿Qué ha sucedido para que haya surgido esta explosión informativa a través de los medios digitales? ¿Cómo puede ordenarse sin una jerarquía o normas que lo guíen?

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Distingo dos categorías de causas: meritocráticas y económicas.

1. Causas meritocráticas.

Muchas veces, se critican los modelos de producción social aduciendo que no existe un liderazgo claro (parece que que no hay normas ni jerarquía formal). Esto podría ser superficialmente cierto pero no soporta un análisis más riguroso. Cualquiera que haya participado en proyectos de software libre, por ejemplo, habrá percibido que sí existe un liderazgo y unas normas fruto del respeto profesional. De manera natural, surgen líderes que, debido a su experiencia, formación y dedicación, ocupan el liderazgo. Asimismo, emergen normas de coordinación y cooperación que son socialmente consensuadas y no formalmente impuestas. En este sentido, Benkler indica que existe “el reconocimiento mutuo por parte de la mayoría de participantes”. Veamos a continuación las causas económicas:

2. Causas Económicas

Distinguo tres subcausas: a) El insumo tiene coste marginal cero. Efectivamente, la información se considera un bien no rival, infinitamente consumible. La información es gratuita, no cuesta producirla en comparación con producir un coche, por ejemplo; y b) plataformas de creación y difusión de información a bajo coste. Ciertamente, podemos distinguir tres estadios en la creación y difusión de la información en función de su coste: 1) pre-Guttenberg. Previo a la imprenta y a la revolución industrial. El coste era máximo: pensemos en producir diez mil copias de la Biblia mediante el esfuerzo de escribanos y copistas; 2) Post revolución industrial. La industria de producción en cadena supuso un punto de inflexión abaratando los costes enormemente. Esta situación, que se mantuvo durante siglos, provocó un mayor acceso a la cultura y, consiguientemente, tambaleó las estructuras de poder de algunos estamentos (que protegían su poder basándose en el control de la apropiación de la cultura). En todo caso, este segundo estadio fue anecdótico en comparación con la incorporación de las tecnologías de la información; 3) Sociedad digital. La segunda mitad del siglo XX supuso el arranque de una nueva disciplina del saber: la informática. De origen matemático-físico, es indudable que ha conseguido su propio status en el corpus gnoseológico del mundo académico. Las tecnologías de la información y las comunicaciones han ido evolucionando hasta alcanzar una madurez suficiente para marcar una nueva era: la sociedad en red. Sostengo que ya es en el siglo XXI cuando podemos clamar que el mundo es globalizado. Si en los años 90’s, se podía acceder a internet con un módem de 14.400 bits/s hoy en día, podemos ver varias ofertas en el mercado para acceder con fibra con una banda de bajada de 200Mb/s, es decir catorcemil veces más rápido (circunscribiéndonos siempre a un ámbito doméstico).

 

Referencias:

¿Internet mejora la democracia?

Existe una corriente de pensamiento que sostiene que Internet y su capacidad para dar voz a quien antes no podía ayudará a establecer una sociedad más democrática. ¿Es cierto? Pretendemos no quedarnos en una mera repetición de ideas superficiales sino explorar “un poco más allá” para conformarnos una opinión mejor formada.

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A continuación vamos a ver algunas características a favor y en contra:

Internet NO mejora la democracia

  • Objeción de Babel: Este argumento trata sobre la sobrecarga informativa que existe en Internet: si todos pueden hablar, nadie escucha. Benkler sostiene como fundamental contraargumento el llamado Orden digital. Según dicho orden, no existe sobrecarga de información ni fragmentación de información. Lo defiende por la existencia de proyectos ordenados como: Open Directory Project, MoveOn.Org. En mi opinión, sí que existe tal caos. La propia estructura reticular tiende al caos más que una arbórea en la que existe un nodo padre e hijos, nietos y así conformando un único camino entre dos nodos cualesquiera. La existencia de proyectos ordenados no es suficiente para extender a la totalidad de la red de redes la misma armonía. Antes al contrario, existe mucha basura informativa que opaca lo real.
  • Asimetría de atención. Existen sitios que acaparan el mayor porcentaje de atención quedando el resto casi desapercibidos mermándose la ventaja del “mayor desarrollo personal”. Por ejemplo, a pesar de que existen multitud de blogs, páginas de Facebook, webs de difusión personales… Es una realidad que los medios tradicionales también procuran copar las redes atrapando en su telaraña sus seguidores en el formato papel. En resumen, es indiscutible que grandes medios de comunicación como “Elmundo.es” o “elpais.com” concentran un gran número de visitas. En contra de esta tesis, Yochai Benkler sostiene que es una Falacia comparativa: no se puede comparar la realidad con una Internet utópica sino frente a la situación anterior en las que los medios tradicionales cooptaban el sistema de producción informativa en donde: a) se recogía un sector interesado de la sociedad; b) se manipulaba la información y, como consecuencia c) se podía orientar el foco hacia lo superficial. En mi opinión, ciertamente con internet mejora la democratización de la información al empoderar al ciudadano con mayor acceso a las noticias y a las tecnologías. Sin embargo, no hay que ser ingenuo tecnológico y dar por hecho una hiperdemocratización al adoptar el fenómeno de Internet.
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Internet SÍ mejora la democracia

  • Acreditación no mercantil (p.18). Muchos movimientos en la Red se agrupan por intereses, temáticas comunes… conformándose sitios de mayor envergadura al referenciarse unos a otros. Cuando una persona produce un tipo de información, existe una suerte de “revisión por pares” formada por expertos o simplemente personas afines que van promocionando o no dicha información. Si uno llega a ser muy visible ha sido gracias a una criba previa y a haber sido apoyado por comunidades de intereses afines. De esta manera la visibilidad implica una mención y acreditación previa muy diferente de la que ocurría con los medios tradicionales en los que la visibilidad era reflejo, en buena medida, de una contraprestación económica.
  • Cultura más participativa, crítica y autorreflexiva. (p. 21). El mayor acceso a la información y a la cultura en general produce ciudadanos más críticos. También, apoyándose en las TIC, los individuos no sólo son mejores consumidores sino también productores de información. Este cóctel de mayor participación desemboca en que, en la misma línea de la “acreditación no mercantil”, emerge una mayor reflexión y crítica sobre la cultura. Por ejemplo, atendiendo a los medios tradicionales, cuando se lanzaba el estreno de una nueva película, existía una poderosa batería de medios privados que bombardeaban en los medios transmitiendo una única idea, la suya. Hoy en día, se mantiene en buena medida pero una persona puede también entrar en foros, blogs especializados, donde distintos expertos o comunidades de intereses afines aportan su visión. Incluso puedes observar opiniones de ciudadanos que ya han visto la película y valoran distintos aspectos. Está claro que la publicidad de los medios tradicionales se diluye a favor de una mayor participación ciudadana

 

Referencias: