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La Administración digital en la era de la economía del dato

(Puedes leer también este artículo en la revista MuyComputerPro así como otros contenidos muy interesantes sobre tecnología)

La información es poder y, hoy en día, está en manos de los ciudadanos. En efecto, la revolución informática de los últimos cincuenta años y, en particular, de las últimas décadas ha supuesto un antes y un después en el acceso a la información. Cuando antaño solo unos pocos eran valedores de poder acceder a la educación, actualmente, internet pone al alcance de un clic casi cualquier fuente de información. En este mundo globalizado caracterizado por una estructura reticular se está produciendo un fenómeno de democratización de la información pasándose de la posesión del dato al acceso al servicio, como destaca Jeremy Rifkin en su obra “La era del acceso”. Este fenómeno está teniendo consecuencias directas en la economía. Yochai Benckler, en su obra la “La riqueza de las redes” también menciona cómo la economía está volcándose hacia una concepción muy diferente a la manera tradicional. Las redes y la explotación de los datos sugieren una novedosa manera de generar riqueza. Este proceso está provocando que las Administraciones se estén modernizando tanto organizativa como normativamente. La era del Big Data, el Internet de las Cosas y el desarrollo del llamado Data Science obliga al desarrollo de unas nuevas políticas públicas que se adapten al nuevo orden mundial, eminentemente tecnológico.

El presente texto se dividirá en tres bloques. El primero versará sobre el contexto global y económico en el que en engloba la nueva sociedad de la información. El segundo bloque ahondará en lo anterior detallando cuáles son algunos de los retos y oportunidades más destacables. Finalmente, el tercer bloque continuará el hilo conductor mediante la expresión de las políticas públicas en España y en la UE más representativas.

Se comienza, pues, el primer bloque, la economía de los datos.  Como se ha introducido, la globalización de marcada tendencia abierta, a pesar de tener detractores y seguidores (mundialistas) ofrece una nueva manera de organizar los datos y de conectarlos. Algunos autores, como Santiago Niño Becerra, incluso habla de una sociedad Post-global en la que ya se da por hecho la fase inicial de conectividad. Las Administraciones, en su afán de ofrecer servicios de máxima calidad han ido evolucionando desde la Burocracia, pasando por la Nueva gestión pública, hasta llegar a la Gobernanza al incorporar las TIC en un seno. Una de las corrientes más novedosas es la tendencia hacia un gobierno abierto donde los datos estén al alcance de los ciudadanos. Esto tiene dos patas fundamentales: la transparencia y, a buen seguro, la economía a través del principio de eficiencia.

La Ley 19/2013 de transparencia, acceso a la información y buen gobierno, supone una revolución en tanto que entiende que los datos son propiedad del ciudadano y no de las Administraciones. En este sentido, se desarrolla el portal de la Transparencia donde se publicita la información categorizada en tres patas: organizativa, jurídica y económica. Asimismo, se facilita el acceso a los datos el cual puede ser parcial o total sin mayor restricción que información sensible (defensa, seguridad nacional, etc.). La OTAI, oficina de Transparencia y Acceso a la Información, es la responsable del portal de transparencia. El Consejo de Buen Gobierno y Transparencia mediante su estatuto 919/2014 persigue la buena ejecución de esta norma. Otro aspecto del gobierno abierto relacionado íntimamente con la economía de los datos, es sin duda, la Reutilización de la Información del Sector Público. Ciertamente, el proyecto APORTA que desarrolla el portal datos.gob.es pone a disposición de cualquier interesado toda suerte de datos que pueden ser accedidos y explotados para un uso particular. De esta manera, se fomenta el emprendimiento y se facilita la economía de autónomos y empresas con capacidad de almacenar y minar la información mediante, por ejemplo, técnicas de DataWareHouse y Datamining.

Este marco de la economía del dato, en su de su vertiente de gobierno abierto, no está exenta de retos y oportunidades. Se comienza así el segundo bloque. La sociedad del conocimiento en la que nos hallamos ha cambiado sustancialmente la manera en que los ciudadanos se relacionan y consumen información. Según Javier Bustamante, doctor en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, el ciudadano es un prosumidor (una combinación natural entre productor y consumidor de información). Asimismo, vivimos en un entorno en el que los datos se encuentran en el estadio de la Web 2.0 de marcado acento colaboracionista. Wikis, blogs, webs personales, sindicación de contenidos, son algunos ejemplos de cómo los datos y la información se estructura en Internet. En este sentido, la siguiente evolución es la llamada Web 3.0 en la que se pretende ir hacia ontologías de la información más inteligentes. Así por ejemplo, mediante estas técnicas, es más sencillo explotar y particularizar información que pueda ser manipulada por empresas en el desarrollo de sus negocios. Ejemplos típicos son las webs de viajes, hoteles,  etc. donde la economía de las mismas se basa en la explotación y distribución de los datos mediante distintas tecnologías (cookies, etc).

Sin duda alguna, uno de los retos más importantes es que toda la sociedad pueda beneficiarse de esta economía del dato. Para ello, hay que minimizar la brecha digital mediante la alfabetización digital y la inclusión digital. Una mejor usabilidad y accesibilidad ayudarán enormemente a que todos los colectivos puedan acceder a los datos. Por otro lado, esta inmensa fuente de información alojada en Internet adolece de cierta organización y sobrecarga. Sin duda, la objeción de Babel va en esta línea poniendo de relieve la sobrecarga informativa y cognitiva. Es por ello, necesario un enorme esfuerzo en clasificar, metadatar y consensuar unos estándares para poder ofrecer la información.

Las Administraciones no son ajenas a estos retos y oportunidades y, en consecuencia, han ido desarrollando distintas políticas para aunar la sociedad del conocimiento y la tecnología. De esto tratará el tercer bloque.

Desde la Estrategia de Lisboa, pasando por las iniciativas eEurope 2002, 2005, i-2010, hasta la actual Europa 2020 han pretendido potenciar la sociedad de la información potenciando una economía sostenible mediante el buen uso de las TIC. Uno de los pilares fundamentales de Europa 2020 es la Agenda digital para Europa donde, entre sus medidas, se encuentra la economía digital. En este sentido, se ha desarrolla el Mercado único Digital y el índice DESI según el cual España se encuentra en la posición intermedia con 0,52 puntos sobre el total. Destaca en el desarrollo de los servicios públicos digitales (0,73 puntos) mientras que debe de hacer un mayor esfuerzo en la integración de la economía digital (0,34 puntos).

 

En España, las políticas públicas comenzaron con el plan Info XXi y siguieron con la comisión soto, el plan de impulso con 19 medidas, España.es (con sus vertientes Patrimonio.es, navegación.es, etc.), conecta.es y euroingenio 2010 (dividido en los ejes CENIT, CONSOLIDER y el plan AVANZA que tuvo su continuación en el plan AVANZA 2). Actualmente, la Agenda Digital para España destaca su preocupación por la economía digital y el buen uso de las TIC para explotar la información y los datos.

Las políticas públicas tienen su reflejo normativo en varias leyes de impulso al emprendimiento tales como la ley 11/2013 de estímulo al emprendimiento, la ley 14/2013 del emprendimiento y su internacionalización. En ella se promueven diferentes acciones para el impulso del emprendedor que, a buen seguro, podrá dinamizar su economía mediante el uso de las TIC en la explotación de los datos.

La Administración también está haciendo un esfuerzo en este marco de gobernanza digital desarrollando la Estrategia TIC mediante la transformación digital. El Real Decreto 806/2014 que desarrolla los principios y órganos de gobernanza digital apoyan los 14 servicios compartidos. Entre ellos se encuentra el desarrollo de la nube híbrida, un claro ejemplo del principio de eficiencia en el tratamiento del dato. La ley 39/2015 del procedimiento administrativo y la ley 40 /2015 del régimen jurídico del Sector Público conforman el marco normativo esencial en los que los principios de economía, eficiencia, transparencia y acceso a los datos son fuente de inspiración para todo el articulado.

En conclusión, Vivimos en una sociedad del conocimiento marcado por una nueva corriente de la economía del dato. Esta se nutre de los nuevos principios de accesibilidad y transparencia que están inmersos en las todas las políticas tanto europeas como españolas. Se ha detallado en el primer bloque los aspectos contextuales de la globalización y su reflejo en el gobierno abierto mediante la transparencia y la reutilización de datos del sector público. En el segundo bloque se ha continuado con los retos y oportunidades más relevantes que se encuadran en una sociedad con marcados desafíos relacionados con la brecha digital. Ciertamente, nuevos hábitos de relación y consumo se están produciendo en el entorno de la web 2.0 y 3.0 donde las empresas están desarrollando sus economías mediante el acceso, manipulación y explotación de los datos. Finalmente, el tercer bloque ha seguido el hilo conductor del texto desarrollando las políticas más significativas tanto a nivel europeo como nacional destacando la posición de España en el índice DESI así como encuadrando algunas de las normas más relevantes de las Administraciones en todo este marco global, social y económico.

 

 

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Internet, democracia y desarrollo humano

¿Democracia es sinónimo de bienestar?

En absoluto. En India, la democracia más grande del mundo, el 80% de la población —una cantidad de personas ligeramente superior a la población conjunta de EEUU y la UE expandida— vive con menos de dos dólares al día, el analfabetismo entre los adultos es del 39% y el 47% de los niños de menos de cinco años está por debajo del peso que le corresponde. En Sudáfrica, la democracia más rica de África, un niño al nacer tiene un 45% de probabilidades de morir antes de cumplir cuarenta años. Y estos dos países no son ni mucho menos los que peor están.

 

¿Cómo afectará al desarrollo humano Internet y la producción de información social no mercantil? muy poco. Las hambrunas, las enfermedades y las estratificaciones profundamente arraigadas en función de la raza, la etnia o la clase no se resolverán mediante un sistema de producción de información no privativo.

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El Desarrollo Humano. Informe 2014

El primer Informe sobre Desarrollo Humano data de 1990 y surgió como una iniciativa para medir una amplia gama de factores que hacen que la existencia sea vivible y, en última instancia, atractiva. Este informe se desarrolló en contraposición a los indicadores centrados en los resultados económicos, como el Producto Interior Bruto (PIB), o en el simple crecimiento económico, con el fin de proporcionar una idea más precisa de los aspectos económicos y sociales que hacen que una nación sea más o menos vivible. Junto a ello, el informe permite un enfoque más rico de la mejora de las condiciones de vida en todo el mundo. Como señalaba Sen, la gente de China, Kerala (India) y Sri Lanka llevan vidas más largas y saludables que la de países con una renta per cápita superior, como Brasil o Sudáfrica. El Informe sobre Desarrollo Humano mide una amplia gama de resultados y características de la vida, y el principal índice compuesto que elabora es el Índice de Desarrollo Humano (IDH). El IDH trata de reflejar la capacidad de la gente de llevar vidas largas y saludables, así como de acceder a los conocimientos y recursos materiales suficientes para procurarse un nivel de vida decente. Esta tarea la efectúa combinando tres parámetros fundamentales:

 

 

Informe sobre Desarrollo Humano 2014. Vulnerabilidad y resiliencia.

Image courtesy of FreeDigitalPhotos.net

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El PNUD, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo que abarca 177 países y territorios, nos invita a reflexionar sobre una realidad: las crisis (económicas, sociales…) están y seguirán. Es cierto que los datos arrojan una mejora en los indicadores en el desarrollo humano. Sin embargo, el informe 2014: “Sostener el Progreso Humano: reducir vulnerabilidades y construir resiliencia” indica que:

[…] se argumenta a favor de la necesidad de mejorar de manera sostenible las capacidades de los individuos y las sociedades con el fin de reducir estas vulnerabilidades persistentes, muchas de ellas estructurales y ligadas al ciclo de vida. El progreso debe centrarse en el fomento de la resiliencia del desarrollo humano. Aunque existe un amplio debate acerca del significado de resiliencia, nuestro énfasis se centra en la resiliencia humana, que busca garantizar la solidez de las opciones, actuales y futuras, de las personas y su capacidad para lidiar y adaptarse a acontecimientos adversos.

 

La esperanza radica en que estas “fatalidades no son inevitables”. De ahí la importancia en escrutar estas dos ideas: reducir las vulnerabilidades y reforzar la resiliencia. Según el informe “el concepto de vulnerabilidad se utiliza para describir la exposición al riesgo y la gestión del mismo, incluidos el asegurarse contra un acontecimiento adverso y la diversificación de los activos e ingresos”. Finalmente determinan que vulnerabilidad sería la “posibilidad de deterioro de las capacidades y opciones de las personas”.

 

Más resiliencia

 

Habida cuenta de que en el mundo van a continuar las crisis, además de una menor exposición a las mismas (vulnerabilidad) es necesario trabajar por aumentar nuestra resistencia. De esta manera hay que reforzar sistemas que garanticen los derechos y la libertad de las personas.

El propio informe destaca:

El bienestar de las personas se ve influenciado en gran medida por las libertades con las que cuentan y por su capacidad de hacer frente a los acontecimientos adversos, ya sean de origen natural o humano, así como de recuperarse de ellos. La construcción de resiliencia subyace a cualquiera de los enfoques relativos a la seguridad y sostenibilidad del desarrollo humano. En esencia, la resiliencia consiste en garantizar que el Estado, la comunidad y las instituciones mundiales trabajen para empoderar y proteger a las personas. El desarrollo humano implica eliminar las barreras que impiden que las personas tengan libertad a la hora de actuar. Consiste en permitir que los grupos desfavorecidos y excluidos ejerzan sus derechos, expresen sus preocupaciones abiertamente, que se les escuche y que pasen a ser agentes activos que puedan definir su propio destino. Se trata de tener la libertar de vivir la vida que uno considera valiosa y de enfrentar sus circunstancias de manera adecuada.

 

Desarrollo humano y tecnología

 

En los últimos quince años no ha habido un informe que maridara la tecnología con el desarrollo. Tenemos que rescatar el Informe “Desarrollo Humano 2001. Poner el adelanto tecnológico al servicio del desarrollo humano”. En él se analiza la explosión de las TIC y la mundialización que a la sazón ya se asumía como un factor consolidado. Las redes estaban plenamente implantadas y con una conectividad realmente funcional.

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¿Cómo puede ayudar la tecnología al desarrollo humano?

 

El propio informe destaca la importancia de las TIC en la inclusión y alfabetización de los pueblos. Pone el ejemplo de la India:

[…]En la India, por ejemplo, hay dos aspectos del desarrollo encaminado a controlar la tecnología de la información. Uno es el comienzo de la conectividad de Internet en aldeas rurales aisladas, permitiendo tener acceso a compartir información esencial sobre meteorología, salud y cultivos. Pero el segundo es la formación de agrupaciones económicas regionales basadas en la tecnología de la información a medida que la demanda de personal especializado de empresas nuevas y exitosas impulsa la apertura de nuevas universidades y la rápida expansión de un extenso sector secundario de servicios. En otras palabras, la tecnología misma ha pasado a ser una fuente de crecimiento económico. Si bien es innegable que muchas de las maravillas de la alta tecnología que asombran al Norte rico son inapropiadas para el Sur pobre, no es menos cierto que la investigación del desarrollo acerca de los problemas concretos de los pobres –desde la lucha contra las enfermedades hasta la educación a distancia– han demostrado una y otra vez la forma en que la tecnología puede ser no sólo una recompensa del desarrollo exitoso, sino además un instrumento fundamental para lograrlo.

 

Sin embargo, lo anterior no está exento de riesgos inherentes a la trepidante velocidad con la que cambian las tecnologías. Efectivamente, los pueblos menos favorecidos tienen más probabilidades de descolgarse de este mundo interconectado. Otro factor de riesgo es la diversidad de países y territorios. Esto dificulta poder tomar una política común ya que “cada pueblo debe desarrollar su propia estrategia” de acuerdo a su especificidad.

 

El Desarrollo Humano. Informe 2015

Está previsto que el informe se publique el 14 de diciembre de 2015

 

Bibliografía y webgrafía

¿Internet mejora la democracia?

Existe una corriente de pensamiento que sostiene que Internet y su capacidad para dar voz a quien antes no podía ayudará a establecer una sociedad más democrática. ¿Es cierto? Pretendemos no quedarnos en una mera repetición de ideas superficiales sino explorar “un poco más allá” para conformarnos una opinión mejor formada.

Image courtesy of FreeDigitalPhotos.net

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A continuación vamos a ver algunas características a favor y en contra:

Internet NO mejora la democracia

  • Objeción de Babel: Este argumento trata sobre la sobrecarga informativa que existe en Internet: si todos pueden hablar, nadie escucha. Benkler sostiene como fundamental contraargumento el llamado Orden digital. Según dicho orden, no existe sobrecarga de información ni fragmentación de información. Lo defiende por la existencia de proyectos ordenados como: Open Directory Project, MoveOn.Org. En mi opinión, sí que existe tal caos. La propia estructura reticular tiende al caos más que una arbórea en la que existe un nodo padre e hijos, nietos y así conformando un único camino entre dos nodos cualesquiera. La existencia de proyectos ordenados no es suficiente para extender a la totalidad de la red de redes la misma armonía. Antes al contrario, existe mucha basura informativa que opaca lo real.
  • Asimetría de atención. Existen sitios que acaparan el mayor porcentaje de atención quedando el resto casi desapercibidos mermándose la ventaja del “mayor desarrollo personal”. Por ejemplo, a pesar de que existen multitud de blogs, páginas de Facebook, webs de difusión personales… Es una realidad que los medios tradicionales también procuran copar las redes atrapando en su telaraña sus seguidores en el formato papel. En resumen, es indiscutible que grandes medios de comunicación como “Elmundo.es” o “elpais.com” concentran un gran número de visitas. En contra de esta tesis, Yochai Benkler sostiene que es una Falacia comparativa: no se puede comparar la realidad con una Internet utópica sino frente a la situación anterior en las que los medios tradicionales cooptaban el sistema de producción informativa en donde: a) se recogía un sector interesado de la sociedad; b) se manipulaba la información y, como consecuencia c) se podía orientar el foco hacia lo superficial. En mi opinión, ciertamente con internet mejora la democratización de la información al empoderar al ciudadano con mayor acceso a las noticias y a las tecnologías. Sin embargo, no hay que ser ingenuo tecnológico y dar por hecho una hiperdemocratización al adoptar el fenómeno de Internet.
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Internet SÍ mejora la democracia

  • Acreditación no mercantil (p.18). Muchos movimientos en la Red se agrupan por intereses, temáticas comunes… conformándose sitios de mayor envergadura al referenciarse unos a otros. Cuando una persona produce un tipo de información, existe una suerte de “revisión por pares” formada por expertos o simplemente personas afines que van promocionando o no dicha información. Si uno llega a ser muy visible ha sido gracias a una criba previa y a haber sido apoyado por comunidades de intereses afines. De esta manera la visibilidad implica una mención y acreditación previa muy diferente de la que ocurría con los medios tradicionales en los que la visibilidad era reflejo, en buena medida, de una contraprestación económica.
  • Cultura más participativa, crítica y autorreflexiva. (p. 21). El mayor acceso a la información y a la cultura en general produce ciudadanos más críticos. También, apoyándose en las TIC, los individuos no sólo son mejores consumidores sino también productores de información. Este cóctel de mayor participación desemboca en que, en la misma línea de la “acreditación no mercantil”, emerge una mayor reflexión y crítica sobre la cultura. Por ejemplo, atendiendo a los medios tradicionales, cuando se lanzaba el estreno de una nueva película, existía una poderosa batería de medios privados que bombardeaban en los medios transmitiendo una única idea, la suya. Hoy en día, se mantiene en buena medida pero una persona puede también entrar en foros, blogs especializados, donde distintos expertos o comunidades de intereses afines aportan su visión. Incluso puedes observar opiniones de ciudadanos que ya han visto la película y valoran distintos aspectos. Está claro que la publicidad de los medios tradicionales se diluye a favor de una mayor participación ciudadana

 

Referencias:

 

Motivación y participación social

¿Qué es lo que motiva a la gente a participar en los movimientos sociales a través de medios electrónicos (Facebook, Twitter, periódicos on-line…)?

Image courtesy of FreeDigitalPhotos.net

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La motivación, según Benkler (2006), tiene que ver con una visión utilitarista. Acercándonos o alejándonos de aquello que nos resulte positivo o negativo (p. 101). Según Edward Deci, el hombre se basa en tres motivaciones[1]: intrínsecas, extrínsecas y afectivas. Benkler únicamente destaca las dos primeras. Las motivaciones extrínsecas tendrían que ver con recompensas monetarias (o amenazas) por realizar (o no) una tarea. Por el contrario, las motivaciones intrínsecas nacerían del interior del individuo de acuerdo a su escala de valores y su propia reflexión libre sobre lo que hay que hacer. Deci subraya que, partiendo de que todos tenemos una cierta idea de qué debemos hacer, guiarnos por las motivaciones extrínsecas interfiere en nuestra autoestima dado que nos desvía, a sabiendas, del recto camino. En mi opinión, esta premisa no está legítimamente validada. No tenemos claro qué tenemos que hacer, de hecho, por ello debemos deliberar sobre los medios para conseguir los fines, como diría Aristóteles en el libro III de la Ética Nicomáquea. El estagirita da por hecho la existencia de una responsabilidad moral que tiene que ver con la toma de decisiones voluntarias: la elección es un acto voluntario deliberativo. ¿Qué es la deliberación? Sería una suerte de investigación en un ámbito impreciso (sobre lo preciso no se delibera) sobre los medios (sobre los fines no se delibera) que están en nuestro poder para conseguir algo alcanzable. No toda investigación es deliberación (ejemplo, las matemáticas). Por tanto, asumir la premisa que sostiene Deci acerca de que todo individuo tiene una noción de lo que “debería hacer” es, al menos, susceptible de ser aceptada con algunas reservas. Volviendo a las tesis de Deci, las teorías de capital social[2] desarrollada en las últimas décadas está poniendo en tela de juicio la clásica posición de “a más dinero, más actividad”

[1] Vera Lacárcel, José Antonio. Artículo: “Edward. L. Deci: Un pionero en el estudio de la motivación humana” USL < http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3678733.pdf >

[2] Destacando los sociólogos mark Granovetter, James Coleman y Nan Lin, entre otros

 

Referencias: