Archivos Mensuales: diciembre 2015

Madrid: democracia y transparencia

Tradicionalmente la esfera pública ha sido terreno cooptado por un conjunto de agentes legítimamente designados (circunscribiéndonos a las democracias actuales) a través de la delegación del poder del pueblo a los representantes políticos. Estos tendrían una acción directa en la formación del gobierno correspondiente y otra más indirecta En su vertiente más administrativa mediante el aparato institucional del que se sirva el poder público. Benkler (2007) denomina esfera pública como el “conjunto de prácticas que los miembros de una sociedad usan para comunicase acerca de asuntos que consideran de interés público y que demandan potencialmente la acción o el reconocimiento colectivos”. La modernización de las Administraciones Públicas al incorporar las TIC a sus procedimientos está configurando un nuevo paradigma de interacción.

Image courtesy of FreeDigitalPhotos.net

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¿Cómo influye Internet en la esfera pública? Este espacio que parecía restringido exclusivamente a los mencionados agentes, se despliega permitiendo la entrada a la participación de los individuos. Se produce un empoderamiento que se materializa a través de la mayor actividad ciudadana en foros, en chats, en los medios de comunicación digitales (comentando artículos, por ejemplo), compartiendo su opinión en las redes sociales, difundiendo su conocimiento e inquietudes mediante blogs… Habermas define la “esfera pública” como una red para comunicar información y puntos de vista. Esta definición es algo vaga pues pretende abarcar cualquier esfera pública desde una autoritaria (con un control férreo de las redes y de la información) hasta una democracia plenamente consolidada.

¿Qué características debería de poseer una esfera pública digital deseable? Apoyándonos en Benkler (2006), distinguimos las siguientes: a) Inclusión universal. Todo ciudadano que tenga inquietudes sobre la cosa pública debería poder ser escuchado. Evidentemente, en una población habrá tantas opiniones como individuos y el gobierno no puede dedicar su tiempo a escuchar cada petición. Para salvar este escollo Benkler (2006) habla de la necesidad de un b) filtrado de lo que es importante para la comunidad. Distingue entre dos tipos de filtrado: de relevancia política y de acreditación. El primero iría encaminado a evaluar qué es interesante colectivamente mientras que el segundo se referiría a analizar si algo merece la pena en sí mismo. Por ejemplo, la propuesta “quiero que el Estado me revise mi declaración de la renta” es un asunto que si bien implica a la Administración pública, no es relevante desde un punto de vista global. En cambio, la propuesta “quiero que las pensiones suban un 500%” sí que influye directamente a un conjunto muy importante de ciudadanos de la misma comunidad pero, por otra parte, no parece una afirmación que se tenga que considerar por su relevancia. El problema radicaría en cómo articular estos mecanismos que permitieran tanto la recogida de propuestas como el filtrado. Benkler no incide más en este aspecto. Hoy en día existen multitud de iniciativas para lo primero. Una de ellas es “Madrid Decide[1], una plataforma desarrollada por el Ayuntamiento de Madrid y puesta a disposición de los ciudadanos en 2015. Consta de tres ejes principales: participación, transparencia y datos abiertos. Sobre el primer eje, la participación, están planeadas siete novedades entre las que se encuentra “Propuestas ciudadanas” que consta de cuatro pasos: a) debates. Se diseña un espacio donde cada ciudadano puede abrir un hilo donde plantear sus inquietudes. Cualquier otro ciudadano o trabajador del ayuntamiento podrá intervenir al mismo nivel; b) propuestas. Serán planteadas por los propios ciudadanos empadronados en Madrid, previa autenticación en la plataforma. Para que tenga algún efecto, la propuesta tendrá que tener un apoyo del 2% del censo (en torno a 53.000 madrileños). En palabras de Pablo Soto, delegado de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto del Ayuntamiento de Madrid, exigir cifras de participación superiores (5% – 10%) está comprobado empíricamente que es demasiado pues la dificultad que supone recabar tantos apoyos desincentiva la participación ciudadana ya que muy pocas propuestas pueden llegar a cristalizar. Una vez que se ha alcanzado este quorum mínimo, un grupo de trabajo ad hoc del Ayuntamiento revisa la propuesta y, si lo considera oportuno, la pone a disposición de los ciudadanos para ser votada. Para esta última fase se dispondrá de 12 meses; c) toma de decisiones. Los madrileños decidirán a través de su voto si efectivamente quieren que se lleve a término o no una determinada propuesta; y d) ejecución. Si una propuesta es aceptada mayoritariamente, el “Ayuntamiento la asume como propia y la hace”. A esta iniciativa (I.1 Propuestas ciudadanas) le acompañan otras seis más (aún por desarrollar) [2]:

madrid decide

I.2. Presupuestos participativos. Parte del presupuesto de inversión del Ayuntamiento (el que no está comprometido ya con necesidades básicas como pueden ser los servicios sociales o las emergencias), será reservado para ser decidido su uso por la ciudadanía. La gente hará propuestas, se tasarán las más apoyadas, y luego los ciudadanos decidirán en cuáles de esos proyectos priorizar el presupuesto reservado.

I.3. Legislacion colaborativa. A través de diferentes fases de participación, la ciudadanía tendrá un papel fundamental colaborando directamente en la elaboración de las propuestas, reglamentos, decretos o cualquier otro tipo de trabajo político desarrollado por el gobierno municipal. Una participación real desde el principio al fin del proceso legislativo, desde decidir los expertos en la materia hasta revisar el texto final.

I.4. Co-gobierno ciudadano. Mediante este sistema la ciudadanía podrá decidir las líneas prioritarias de actuación del Ayuntamiento a medio plazo.

I.5. Participación sectorial. La participación ciudadana se va a tratar de manera transversal en todas las áreas de gobierno del Ayuntamiento, afectando a todos los procesos que se lleven a cabo. Un ejemplo de esto es el proceso de auditoría ciudadana de la deuda, que llevaremos a cabo con el Área de Gobierno de Economía y Hacienda.

I.6. Inclusión, neutralidad y privacidad. Una de las misiones principales del área será velar por la inclusión de todo el mundo en los procesos participativos, para que todas las voces y voluntades formen parte de ellos y no se quede nadie fuera. Para ello, desarrollaremos una mesa de inclusión a la que invitaremos a todos los expertos, colectivos y asociaciones que trabajen con colectivos excluidos, para diseñar las maneras adecuadas de superar estas brechas. La protección de la participación se complementará con la protección de la neutralidad y privacidad en todos los procesos, para asegurar su legitimidad y confianza.

I.7. Innovación social. Pretendemos crear un entorno que movilice la inteligencia colectiva existente en favor de una ciudad más hospitalaria e inclusiva. Espacios donde la sociedad se hable y piense con la administración, con la convicción de que son los ciudadanos quienes mejor conocen sus problemas, y es en lo colectivo donde están los expertos que pueden hallar las soluciones.

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Además de las dos características anteriores, inclusión universal y filtrado, una esfera pública digital deseable debe contar, en palabras de Benkler (2006) de una c) “síntesis de la opinión pública” y de una d) “independencia del control estatal”. En cuanto a la primera, en efecto es necesario que si hay muchas propuestas que traten de temas parecidos se pueda realizar un cierto proceso de debate electrónico donde se vaya puliendo una negociación colectiva que cristalice en una propuesta única. Si no, sería inmanejable. Benkler ya es consciente de lo “espinoso” que resulta llevarlo a cabo y simplemente apunta algunas concepciones que podrían guiar este proceso: Habermas preferiría en una “deliberación sin coerción”; Ackerman “solo admitiría argumentos formulados de modo que resulten neutrales con respecto a las distintas concepciones del bien”; John Rawls defendería negociaciones que alcanzaran una posición coherente… En mi opinión, si bien es una gestión espinosa, no es imposible.

Debemos seguir trabajando en una mayor democracia participativa como defiende Javier García Roca, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid:

Es menester facilitar el ejercicio de la función de control y de las comisiones de investigación e impedir abusos en el recurso a los decretos leyes. Así como fortalecer algunas técnicas de democracia participativa como la iniciativa legislativa popular. Los ciudadanos deben poder elegir a otros ciudadanos y no sólo confiar a ciegas en listas de partidos políticos, al tiempo que una sociedad tan plural como la española requiere de unas adecuadas dosis de proporcionalidad en la representación; y existen soluciones electorales que así lo permiten

 

[1] Más información en: https://decide.madrid.es/

[2] Las novedades planteadas para el eje de la participación son (fuente: https://decide.madrid.es/participation): I.1. Propuestas ciudadanas; I.2. Presupuestos participativos; I.3. Legislacion colaborativa; I.4. Co-gobierno ciudadano; I.5. Participación sectorial; I.6. Inclusión, neutralidad y privacidad; y I.7. Innovación social

Bibliografía y webgrafía

  • BENKLER, Yochai, (2006), The Wealth of Nations: How Social Production Transforms Markets and Freedom”. Yale University Press
  • GARCÍA R., Javier (2015), Sobre la necesidad de reformar la Constitución. Artículo de El País. Recuperado de: http://elpais.com/elpais/2014/12/29/opinion/1419871652_608021.html
  • IBÁÑEZ, Pablo (2013), Firmas no equivalen a leyes. Artículo de El País. Recuperado de: http://politica.elpais.com/politica/2013/02/11/actualidad/1360615214_035551.html
  • DA SILVEIRA, Pablo (2001), Cambio tecnológico y representación ciudadana: ¿es deseable la democracia electrónica?, en Laura Gioscia (ed.): Ciudadanía en tránsito. Montevideo, Banda Oriental/Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la República,pp.189-207.
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