Internet cambia el cerebro: no seas ingenuo

Ingenuo tecnológico

En el libro “Ética Digital” (2015) denomino al ingenuo tecnológico como “aquél que se siente embaucado con la tesis de que la tecnología no sólo es algo neutro sino que su aplicación provocará un progreso implícito que beneficiará a la sociedad que la acoja. Hay autores que defienden lo contrario, como Langdon Winner, en su artículo “Hacen política los artefactos” que sostiene que la tecnología, de suyo, tiene un componente político que no debemos despreciar”. Nicholas Carr en el prólogo destaca la figura revolucionaria de Marshall McLuhan que en 1964 publicó “Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano”. Este autor, en la línea de Winner defiende que la tecnología no es algo neutro y que, aunque creamos que controlemos, en realidad, somos víctimas de su influencia soterrada. McLuhan sostiene que el medio influye en la construcción social aparte del contenido que en él se maneje. Así sostiene: “Nuestra respuesta convencional a todos los medios, en especial la idea de que lo que cuenta es cómo se los usa, es la postura adormecida del idiota tecnológico”. Nicholas Carr contextualiza esta aseveración en respuesta al magnate de los medios tradicionales de masas Sarnoff el cual defendía que la tecnología es neutra.

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Internet modifica la cognición

McLuhan sostiene que el medio, efectivamente, modifica el pensamiento. No está solo en esta idea. Carr apoya esta tesis con varios ejemplos: a) percibimos diferente. Los nativos digitales leen, de manera natural, las webs de manera reticular y no lineal. La consultora nGenera publicó un estudio en 2008 donde se concluía que esta población inmersa digitalmente saltaban los párrafos de una página web buscando información pertinente; b) relevancia cognitiva web. Con el paso de los años y el uso masivo de las nuevas tecnologías, estamos acostumbrándonos a poder encontrar información relevante en segundos cuando antes podías invertir horas, incluso días buceando entre libros. El filósofo Joe O’Shea dice en este sentido que no tiene sentido leer un libro de cabo a rabo cuando puedes obtener la información relevante en minutos por internet; c) lo lineal da paso a lo reticular. Karp afirma que el viejo proceso lineal de pensamiento está dando paso a una nueva clase de mente que necesita información troceada, rápida y descoordinada. Twitter es un ejemplo paradigmático. Obtienes pequeños mensajes —tuits de 160 caracteres— de múltiples fuentes de información (tantas como twiteros sigas); y d) excitación cognitiva. El (ab)uso de internet en todo momento, sobre todo debido a los smartphones —y tabletas, en menor medida— , ha modificado la necesidad de información. Antes, sabías que podrías buscar algo cuando llegaras a casa y no antes. Ahora, en cualquier momento tienes a tu disposición la oportunidad de saciar tu curiosidad lo cual te realimenta positivamente a que sigas preguntándote más cuestiones relacionadas. Carr contrasta esta situación con el sosiego de las antiguas bibliotecas. Menciona en el capítulo 1 “HAL y yo” de Superficiales que estuvo trabajando, en su época universitaria, retirando y colocando libros de la biblioteca. Recuerda una sensación de calma cognitiva que se derivaba de la propia situación del medio en que se encontraba la información disponible:

[…] A pesar de estar rodeado de decenas de libros, no recuerdo sentir la ansiedad sintomática de lo que hoy llamamos “exceso de información”. Había algo tranquilizador en la reticencia de de todos esos libros, su disposición a esperar años, incluso décadas, hasta que llegara el lector adecuado y lo retirara de sus espacios asignados. Tómate tu tiempo, me susurraban los libros con sus voces polvorientas. No nos vamos a ir a ninguna parte. […]

 

Es conocido el estado de salud de Friedrich Nietzsche que le atormentó durante buena parte de su vida. Con sólo 34 años comenzó un periplo por Europa en busca de alivios para sus numerosas dolencias. Una de las consecuencias le afectó en su escritura ya que le fallaba la vista y por ello tuvo que idear una solución: encargar una máquina de escribir tipo “Writing Ball Malling-Hansen”. Tuvo que aprender a tocar el teclado y su estilo se volvió más estricto, más telegráfica, en palabras de Carr. El mismo Nietzsche se dio cuenta que el instrumento estaba condicionando sus pensamientos y su manera de entender el mundo. Así escribió “Nuestros útiles de escritura participan en la formación de nuestros pensamientos”.

Bibliografía y webgrafía

  • DEL CASTILLO, Javier (2015). ÉTICA DIGITAL: Hacia una Administración ética y eficiente. Ed. CreateSpace Independent Publishing Platform. Recuperado de: http://www.eticayadministracion.com/
  • PINES, Maya (1989). Los manipuladores del cerebro. Ed. Alianza.
  • MCLUHAN, Marshall (2009). Comprender los medios de comunicación. Ed. Paidós Ibérica.
  • CARR, Nicholas (2011). Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Ed. Taurus.
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Publicado el 13 noviembre, 2015 en Filosofía, Libro "ÉTICA DIGITAL", Política, Tecnología y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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