5 Claves para entender qué es el Software libre y de fuentes abiertas

Cortesía de freedigitalphotos.net

Clave 1 – Origen y evolución del Software Libre

De  la mano de los primeros desarrollos de la primigenia red de redes por el Darpa (Departamento de Defensa de EEUU), surgió en el ámbito académico un nuevo sistema operativo que revolucionaría aquel efervescente mundo tecnológico de los años setenta. Así Ken Thompson y Dennis Ritchie dieron a conocer UNIX en los laboratorios Bell. La idea, en palabras de Sebastián Sánchez, era presentar un entorno de trabajo agradable para el desarrollo de aplicaciones (Sánchez, 2002, prólogo). Tenía dos capacidades innovadoras: multiprogramación y tiempo compartido; que se traducía en que varias personas podía trabajar al mismo tiempo. Es difícil de exagerar lo que supuso este nuevo sistema abierto cuya acogida en los centros universitarios fue merecidamente calurosa.

 

Años más tarde, el finés Linux Torvalds presentó LINUX. Una distribución libre basada en UNIX. El núcleo no está desarrollado por ninguna fuente privativa. La mayoría del software disponible ha sido desarrollado por el proyecto GNU de la FSF[1] (Free Software Foundation) de Cambridge. Sin embargo, dice Sánchez, es toda la comunidad de programadores la que ha contribuido al desarrollo de aplicaciones para este sistema operativo (Sánchez, 2002, p.5)

 

Tanto en el mundo académico cuanto en el tecnológico el movimiento open source[2] fue ganando terreno. Eric S. Raymond influyó decisivamente con su obra “la catedral y el bazar” en la defensa de las ventajas de las fuentes abiertas. Una de los argumentos más conocidos se podría resumir en que cuatro ojos ven más que dos. Raymond aducía que en sistemas abiertos, muchas personas están observando y es más probable que se detecten los errores. En cambio, en sistemas tradicionales privativos, es una realidad que los errores afloran frecuentemente demasiado tarde (muchas veces en las computadoras privadas del usuario final).

[1] La FSF aportaría la nueva licencia GLP (General Public License) la cual podríamos llamar el primer copyleft. Con ella, los programadores ponían a disposición pública el código de los desarrollos bajo dicha licencia.

[2] Fue notable la publicación del código del navegador Netscape quien ganó una considerable cuota de mercado frente al imperante Internet Explorer.

 

Clave 2 – ¿Qué es lo que caracteriza al Software Libre?

Lo primero que tenemos que aclarar es que, en España, según el CENATIC[1] (Centro Nacional de Referencia de Aplicación de las TIC basadas en fuentes abiertas):

 

[…] los conceptos Software Libre y Software de Fuentes Abiertas hacen referencia a una misma realidad desde un punto de vista técnico, ya que la propia Ley 11/2007, de 22 de Junio, de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos, establece que una aplicación de fuentes abiertas es aquella que “se distribuye con una licencia que permite la libertad de ejecutarla, de conocer el código fuente, de modificarla o mejorarla y de distribuir copias a otros usuarios”

 

En todo caso, deben cumplirse cuatro propiedades esenciales: 1) Libertad de ejecución. Se puede usar el programa para cualquier propósito; 2) Libertad de acceso y adaptación. Se puede ver el código fuente y ver con todo el detalle cómo está desarrollado. Asimismo, se puede adaptarlo a tus necesidades modificando cuanto se desee; 3) Libertad para distribuir copias; 4) Libertad para mejorar el programa y distribuir copias.

 

De lo anterior se deduce que la gratuidad no es una de las características, error profusamente difundido[2].

 

En palabras de Roberto Feltrero[3] podemos distinguir cuatro ventajas derivadas de las cuatro libertades anteriores: 1) Ventaja cognitiva, al poder usar la aplicación; 2) ventaja técnica, al poder adaptar el software; 3) ventaja social, al entender el software como un elemento de beneficio social; y 4) ventaja ética, pues se pretende el acceso universal e igualitario a todas las personas al mundo software.

 

Todas estas ideas tenían que tener su plasmación legal en forma de licencia que pudiera servir de alternativa al “copyright. All rights reserved”. Así nació el “copyleft. All rights reversed”, siendo la licencia GPL (General Public License) pionera en este sentido. Con ella se protegían los derechos de aprendizaje social incentivando el desarrollo abierto y distribuido del software.

 

Una de las características más importantes del GLP es que exige que toda obra derivada también tenga que ser GPL, manteniendo esta condición para cualquier descendiente. No obstante, en el mundo real no todo es blanco o negro. Los propios desarrolladores de software libre se dieron cuenta que en ocasiones era provechoso reutilizar algún módulo privativo que pudiera encajar en el software libre. Para estos casos, surgió la licencia LGPL (Lesser GPL[4]).

 

¿Vulnera los derechos morales esta nueva desprotección de derechos? En absoluto, lo que ocurre exclusivamente es una apertura en los derechos patrimoniales (copia, alteración, distribución,…). Los derechos éticos asociados a la reivindicación y a la integridad que veíamos más arriba se mantienen asociados al autor inalienablemente.

 

¿Qué ocurre con la justificación económica en este caso? Ciertamente, no van a tener la recompensa directa que se buscaba en los derechos de autor inicialmente. No obstante, tiene otros beneficios. La popularidad y el prestigio son valores en alza en este entorno. Asimismo, existe también un beneficio indirecto económico. Normalmente viene dado sustancialmente por dos factores. El primero es el diferente tipo de producto en función del grado de calidad. Por ejemplo, Red Hat[5], empresa ampliamente conocida por su distribución de sistemas operativos, ofrece dos categorías de productos. Uno gratuito y otro de pago (aunque significativamente más barato que su competencia privativa). Este segundo se paga por la mayor funcionalidad y capacidad que ofrece. Normalmente, grandes organismos no podrían funcionar sobre las versiones free. El segundo factor es el mantenimiento. Existe una amalgama de diferentes tipos de mantenimientos y acuerdos de nivel de servicio. A mayor compromiso y garantía, mayor coste asociado.

[1] http://www.cenatic.es/sobre-el-software-libre

[2] Proveniente probablemente al equívoco neologismo “free software” el cual quería significar “libre” en este contexto pero se ha traducido a veces por “gratis” (quizás debido a que buena parte de los productos, en efecto, no tienen coste). El matiz estriba en que no es necesariamente gratuito.

[3] Las licencias del software libre: nuevos modelos y filosofías para la Propiedad Intelectual

[4] http://www.gnu.org/licenses/lgpl.html

[5] http://es.redhat.com/

 

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Clave 3 – La Propiedad Intelectual y el Software Libre

Según lo visto hasta ahora, podríamos categorizar dos dimensiones de la propiedad intelectual:

 

  • Dimensión ética. Esta versa sobre los derechos morales que tiene el autor en relación a su obra y a la explotación de la misma. Por otra parte, está el necesario equilibrio entre el beneficio individual y el beneficio colectivo (acceso igualitario y universal)

 

  • Dimensión pragmática. El beneficio económico incentiva a la innovación y a una realimentación para la creación de más obras, no sólo del autor sino de los editores y otros agentes involucrados.

 

¿Dónde encajaría el Software libre en este marco? En palabras de Feltrero (2004), en el  SL Libre se funden los argumentos éticos de tipo global con los argumentos morales de tipo individual[1].

 

Asociado al SL estaría su documentación. Esta, lógicamente, también tiene que estar alineada con el movimiento open. De esta manera surge la licencia FDL[2] que distingue la parte técnica (objetiva) de las opiniones (parte subjetiva). La diferencia reside en el tipo de protección. La primera parte puede ser modificada mientras que la segunda no, manteniendo inalterada la parte valorativa.

 

Otra cuestión a tener en cuenta es cómo poder categorizar las obras para poder saber qué licencia le es apropiada en función de su naturaleza. En este punto, Richard Stalman (2000) distingue tres tipos: 1) obras funcionales. Son obras objetivas del estilo FDL descritas anteriormente: recetas, diccionarios,…; 2) obras valorativas, en las que se exponen posiciones subjetivas: ensayos, artículos,… ; y 3) obras estéticas. Aquí estarían las creaciones artísticas no incluidas en las dos anteriores: novelas, música,…

 

Si bien la clasificación de Stallman inspira para ser conscientes de la importancia en poder conciliar la propiedad intelectual frente al beneficio social, no deja de tener algunos problemas sin resolver. En efecto, no todas las obras pueden ser categorizadas en estas tres ramas. Es más, la mayoría estarían a caballo entre varias de ellas. Por ejemplo, es muy difícil encontrar obras que sean totalmente objetivas o subjetivas. Por otra parte, ¿quién lo determinaría?

 

Esta última pregunta nos introduce a un nuevo enfoque centrado en el autor como garante de sus propios derechos. Con esta filosofía nace la licencia Creative Commons[3](CC). Existen seis licencias que son producto de la combinación de las siguientes condiciones[4]:

 

  • Reconocimiento. Explicitar la autoría de la obra.
  • No comercial. No se permite que la obra original, puedan obtenerse lucros
  • Sin obras derivadas. No se permite la transformación para crear obras a partir de la original
  • Compartir igual. Se permite la transformación para las obras derivadas. Eso sí, debe mantenerse la misma licencia.

 

Con esta filosofía de licencia abierta se da la oportunidad al autor para que decida qué derechos (y en qué grado) desea compartir. No se opone al copyright, sino que, sobre esta “sobreprotección” de derechos, indica cuáles quiere que sean de dominio público.

 

Con ello, hemos conseguido una fórmula intermedia que suaviza el control que obtienen las actuales leyes de copyrights subsumidas en un contexto en el que prima la dimensión económica (casi con exclusividad). Permite, asimismo, dotar al autor de mayor autoría y autonomía para poder decidir sobre su creación.

[1] En el documento Las licencias del software libre: nuevos modelos y filosofías para la Propiedad Intelectual”, en la página 5 Roberto Feltrero distingue tres tipos de argumentos: tipo moral, de tipo pragmático y de tipo ético. Yo he creído fusionar el ético y el moral por ser muy parecidos y simplificar la distinción frente a la dimensión pragmática, nítidamente opuesta.

[2] http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html

[3] Creative Commons es una organización sin ánimo de lucro que permite a autores y creadores compartir voluntariamente su trabajo, entregándoles licencias y herramientas libres que les permitan aprovechar al máximo toda la ciencia, conocimiento y cultura disponible en Internet. http://es.creativecommons.org

[4] http://es.creativecommons.org/blog/licencias/

 

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Clave 4 – Evolución del Software Libre

El movimiento open source que hemos expuesto someramente ha ido evolucionando alterando, según algunos críticos, su esencia. Por ejemplo, Cremades (2007) pone el ejemplo de Firefox, navegador alternativo al famoso Internet Explorer. Nació a partir de otro browser, Netscape, con la misma filosofía abierta. No obstante, la Fundación Mozilla gestiona el código y emplea directamente a un grupo de programadores. ¿Se está jerarquizando el modelo de negocio del sw libre? Los menos críticos hablan de la estructura de círculos concéntricos.

 

En los más externos estarían las personas que contribuyen de manera solidaria con sus aportaciones sin ánimo de lucro. Por otro, en los círculos más internos habitaría un grupo coptado de personal altamente cualificado que revisaría todas las sugerencias y, en última instancia, decidiría qué se implementa y se incorpora como mejora.

 

Los defensores de este método aducen que en un mundo tecnológico tan competitivo, la calidad es un factor determinante. Ésta se conseguiría mediante una mayor gestión de los cambios y de control (la cual es más difícil de forma distributiva). Un ejemplo de esto sería el caso de Red Hat mencionado arriba o tantos otros[1].  Finalmente, se argumenta que, sin lo anterior, se pondría en riesgo la supervivencia de la empresa. Esta aseveración no está exenta de polémica pues podemos encontrar en el mercado ejemplos exitosos de un lado y de otro.

[1] Apache como servidor web, JBOSS como servidor de aplicaciones, MySQL como Servidor de Bases de datos…

 

Clave 5 – El lado oscuro del Software Libre

Tras revisar al alza las bondades que conlleva la socialización de la información, no todo son ventajas en el movimiento open.

 

Uno de los problemas que se da en muchas comunidades abiertas es que la gente absorbe conocimiento (para su desarrollo personal libre o privativo) pero no aporta apenas o nada. Esto ocurría en mayor medida en los inicios cuando no existían licencias que protegieran legalmente los derechos de autor (aunque fueran copyleft). Aunque más mitigado, sigue ocurriendo a día de hoy.

 

Existe, no obstante, otro problema más importante que ataca la línea de flotación del SL. Sería un argumento ético en el sentido siguiente: se presentaría una filosofía de movimiento abierto cuando, tras ese velo presuntamente solidario, se descubriera una organización intrínsecamente sectaria desde un punto de vista epistemológico. ¿Por qué? Los que defienden esta posición de agravio aducen que muy pocas personas pueden, en realidad, acceder a la información debido a la alta cualificación técnica que ha de disponerse. La modificación de los programas quedaría también relegada a dicho personal técnico. Finalmente, todo el poder decisorio sería por supuesto también objeto del mismo personal. De las cuatro libertades del SL, quizás la distribución de copias pudiera ser la menos vulnerada en este argumento.

 

Una tercera crítica sería el riesgo inherente a la falta de mantenimiento de un producto o bien a una mejora continua de calidad. Si una comunidad de desarrollo decidiera no proseguir con el trabajo, quedarían vulnerables los usuarios que han confiado en el uso de dicho producto. Esto podría darse en grandes compañías y en organismos públicos. La mayoría de los ministerios en España tienen un porcentaje de su estado del arte basados en productos libres. Normalmente, este riesgo no suele ser tan alto ya que los sistemas adquiridos suelen ser muy reconocidos y con una profesionalidad que garantiza que, o bien no se va a producir este abandono, o bien, se anunciaría con suficiente antelación como para que el cliente pudiera migrar a otro producto equivalente (en el mundo libre o privativo).

 

Roberto Feltrero (2003) nos ilustra un ejemplo en este sentido al hablar de las bibliotecas y su suscripción a revistas digitales. Según este autor, las bibliotecas tienen dos funciones básicas: dar acceso a fondos y configurar un repositorio de conocimiento. Con las suscripciones electrónicas y la temporalidad en el tiempo que conllevan la renovación de los pagos podríamos tener un problema. En efecto, si no agotara una licencia y no ser renovara podrían verse minadas ambas funcionalidades[1].

[1] Feltrero puntualiza que estaría más dañada la segunda funcionalidad en relación a no poder tener cumplir con la labor de de la elaboración  de un fondo bibliográfico de ese material.

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Publicado el 19 septiembre, 2015 en Filosofía, Libro "ÉTICA DIGITAL", Política, Tecnología y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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